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lunes, 12 de abril de 2010

Enzo Francescoli Palabra de ídolo



El emblema de una época imposible de olvidar habla de River, Ortega y Simeone. Además, opina de Maradona, Tevez y Uruguay.
Reportaje publicado en El Gráfico, edición agosto de 2008

1 ¿Encontraste tu lugar después del retiro? Siento que todavía no encontré algo que me llene profesionalmente como el fútbol. Como dice mi analista: estoy buscando mi tronco. Pero sé convivir con eso y la paso bien.
2 ¿Por qué empezaste terapia? Porque dormía mal, andaba con los nervios de punta. Arranqué en el 96. Mucho estrés. Cuando empezás a ser un tipo importante, en cualquier actividad de la vida, tenés más responsabilidades, sos más mirado y más juzgado. Te va mejor, sí, ganás más, pero todo se multiplica. Para bien y para mal. Yo les digo a mis amigos: si embocás al analista justo, ganás en calidad de vida. No es necesario estar loco para ir al psicólogo.
3 ¿Te arrepentiste en algún momento de haberte retirado en el 97? No, podría haber jugado un año más, pero era igual. Aprendí a vivir como un ex. Me costaron los primeros meses después del partido despedida. Apenas anuncié la decisión, sabía que me quedaba ese partido. Ahora, cuando terminó, tuve la sensación de que bajaba la cortina y me costó.
4 ¿Siempre fuiste una persona introvertida? Desde pibe: introvertido, vergonzoso, de hablar poco. Soy muy observador y sé escuchar, es una virtud que tengo.
5 ¿Te emocionás por dentro? Por afuera das una imagen de tipo frío. Me emociono y me conmuevo, pero mis sentimientos no los saco afuera. He llorado algunas veces. En mi despedida lloré casi toda la vuelta olímpica. Verles la cara a mis hijos, darme cuenta de que se terminaba. Es fuerte no tener más el “uruguayo, uruguayo”. Es fuerte no escuchar el “uhhhh” cuando la bajás de pecho, perder la adrenalina antes del partido, el grito en el vestuario de “Vamos, River, la puta madre”, los viajes con Uruguay en las eliminatorias... Es fuerte.
6 ¿Dónde estás viviendo? Desde el año pasado, en Buenos Aires. Viajo una semana por mes a Miami por Gol TV, el canal que tenemos con Paco (por Casal), el Tano (por Gutiérrez) y Villazán, y voy seguido a Uruguay también.
7 ¿Por qué te habías ido a vivir a Miami y por qué volviste? Me fui en 2002 cuando decidimos abrir el canal. Y volví después de cinco años porque la idea siempre fue vivir acá; mis hijos y mi señora se acostumbraron a la vida de Buenos Aires.
8 Es raro imaginar en una oficina a un hombre que siempre hizo deportes. Yo soy un loco que trato de racionalizar las cosas y pensé que el día que dijera “Basta fútbol” sería “Basta fútbol”. A medias me hubiera costado, estar yendo al club, a la cancha. Entonces quise cambiar y me junté con amigos para ver cómo era entrar en un mundo distinto, el de la empresa.
9 ¿Por qué quisiste cortar de raíz con el fútbol? Podría haber jugado uno o dos años más, pero estaba cansado del ambiente, de las concentraciones, mis hijos habían entrado en la adolescencia y quería recuperar el tiempo perdido. También por eso esquivo bastante las fotos y las notas. Me invitan de todos lados, pero trato de no ir. Yo era famoso por la pelota, pero terminé hace 10 años. Ya fue. Me encanta el afecto y que me persigan por una nota. Por ahí puedo pasar por pedante o parece que me la creo, pero no tiene que ver con eso.
10 ¿En Miami podés caminar por la calle tranquilo? Sí, en Buenos Aires también. Todo el mundo me reconoce y te das cuenta, me piden fotos pero no es la euforia de cuando jugaba, es mucho más tranquilo. Igual, mi familia nunca protestó por esas cosas. Mariela siempre fue muy piola, una mina que supo hacer su vida y su profesión más allá de su marido famoso. Manejó su apellido de soltera, y en 20 años de carrera habrá hecho 5 notas conmigo, no más.
11 ¿Te costó ser Francescoli? Para nada. Me podía molestar cuando iba a tomar el puente aéreo y embocaba un viaje de egresados con 50 pibes. Yo siempre hice cola, pero te agarran 50 pibes, 3 madres, te llaman del vuelo, y es el caos... Después lo disfruté. Peor es que te puteen o te miren mal. No sé cómo hacen muchos políticos para salir a la calle, porque la mirada de la gente es pesada. Yo erraba un penal y estaba tres días mal, sentía que todos me miraban porque había errado el penal.
12 ¿Los hinchas de Boca te piden autógrafos? Sí, por ahí sacan una entrada de la billetera y me dicen: “Soy de Boca pero te banco igual y estuve en tu partido despedida”. Me pasó más de una vez, eh. Y cuando fui a la Bombonera al partido homenaje de Diego, nadie me silbó.
13 ¿Por qué Maradona no fue al tuyo? Iba a venir, pero en los foros los hinchas de River empezaron a pedir que no viniera. Y Diego, para no causarme ningún problema, no vino. No hubiera sido ningún problema. Para mí hay tres cosas que no les discuto ni a mis mejores amigos: la religión, la política y el fútbol, cosas en las que uno, equivocado o no, defiende una causa.
14 Hace poco compartiste con Bermúdez el partido homenaje a Aristizábal, ¿le recriminaste aquello de “ponerse pálidos” en los clásicos? Hablamos sin problemas, con buena onda. Cuando hay cierta rivalidad, siempre algún jugador se deja llevar por la boludez de si se ponen rojos o pálidos, como él también se pudo haber puesto pálido el día que perdió la Libertadores con el América de Cali. Es un juego en el que nunca me prendí. Jamás me vas a escuchar a mí diciendo “soy de River y me muero por el club”, por más que sea mucho más hincha que otros que dicen serlo.
15 ¿Te agarraste a piñas alguna vez? Sí, tampoco es que yo soy el bueno de la película. Recuerdo una con Mario Alberto, un argentino, en París. Chocamos, nos fuimos de boca, y cuando terminó el partido volaron un par de manos en la entrada a los túneles. Fue en el Parque de los Príncipes. Justo había bajado la mujer de Lagardere, el presidente del Racing; trataron de agarrarme desde arriba y casi cobra la pobre mujer. Se armó un lindo tole tole. Con Rodolfo Rodríguez, un compañero de la Selección de Uruguay, también nos peleamos al final de una práctica. Ahora muchos comentaristas dicen: “Qué fuerte se juega”. Antes se jugaba fuerte de verdad, y había que bancársela.
16 ¿Por qué te pusieron Enzo? No sé, a mis viejos les gustaba por lo italiano, porque es corto y pega. Enzo viene de Vicenzo, se usa más Vicenzo en realidad, pero como el apellido es largo me pusieron el nombre corto.
17 Carretilla. ¡No es muy difícil darse cuenta! Me lo pusieron en Wanderers, por la mandíbula alargada. Me llamaban todos así. Después se impuso el “Flaco”.
18 ¿Cuándo te enteraste de que Zidane le había puesto Enzo a su hijo? Un poco antes de la Intercontinental 96. Ahí contó que iba a ser fuerte jugar contra River porque estaba yo, que de pibe me iba a ver a los entrenamientos del Marsella y que le habia puesto Enzo a su hijo recién nacido. Por eso le di mi camiseta tras el partido. Después supe que la usaba tipo piyama en la concentración del Mundial y con la Juve.
19 ¿Cuál fue tu reacción al enterarte? Beeee, fue fuerte. Lo que más me impresionó de él, ya con el tiempo, es que somos similares en personalidad. Zizou es un tipo bastante quieto que a veces pasa por pedante, es un loco muy agua tranquila. Obviamente tuvo un par de oleajes, lo vimos en el Mundial.
20 A vos también se te salía la cadena cada tanto. A veces. Me pasó en la Copa América 87, en la final contra Chile. Toqué la pelota por un lado y Astengo me hizo una rotura de cuadriceps que todavía hoy tengo, después a Alzamendi le hicieron la típica zancadilla en que le tocan un pie y enchampás (sic) con el otro, y se le tiraron con las dos piernas en el pecho sabiendo que lo podían lastimar. Me puse mal, Astengo se me paró adelante, no contuve el impulso y le metí el cabezazo. Me echaron a los 20 minutos. Y ni siquiera le rompí la nariz.
21 ¡Zidane te copió hasta el cabezazo! Je, je, lo de Zizou fue raro, porque él volvió sobre su marcha. Es diferente cuando te calentás enseguida. Por ahí tenés algo en la mano y lo tirás, no contenés el impulso.
22 ¿Hablaste con Enzo Zidane alguna vez? Lo conocí cuando tenía cuatro años. La última vez lo vi en Punta del Este. “¿La llevás con el nombre, te gusta?”, le pregunté. El se ríe, es tímido. Le pasa como a Marco, mi hijo menor, que idolatra a Zizou. Hace poco, Marco fue conmigo al partido en Ginebra donde jugué con Zizou y le costaba hablarle. Supongo que con Enzo debe pasar algo similar, con todo lo que le habrá hablado el padre. Pero está bueno, eh.
23 ¿Cómo es tu relación con Zizou? Nos habremos visto diez veces. Como somos parecidos, por ahí es medio aburrida la cosa. Le estaré toda la vida agradecido de que hiciera público su sentimiento. En Francia ha sido muy fuerte, si hoy me dan más bola que cuando jugaba. Voy a Francia y parece que llega el hermano de Zidane. Hace poco me elogió Papin, hay una generación que habla muy bien; eso quiere decir que, a pesar de mi sufrimiento, en Racing mi paso por ahí no fue en vano.
24 ¿Tenés idea de cuántos Enzos nacieron en los últimos 25 años? No. Firmo un montón de autógrafos para chicos a los que le han puesto Enzo por mí, y me encanta. El fútbol me ha dado cosas que no sé si son justas, pero son así y lo agradezco. Creo que mi gran condición en toda mi carrera fue no creérmela. Por patear mejor una pelota nunca me la creí.
25 Ahora que jugás para los veteranos, ¿qué se siente volver a los pasillos del Monumental? Se vienen imágenes, partidos, pero no sufro para nada. Tengo un gran recuerdo del fútbol. Un día me pidieron de Clarín que le escribiera algo a Diego cuando fue su partido homenaje. Y le puse: “Ojalá puedas disfrutar de ser un ex”. Yo hoy disfruto de ser un ex. Después, sí, me encantaría poder jugar. Recién pasó un loco y me dijo: “Enzo, ¿vas a volver a River?”. Y le contesté: “Si pudiera jugar, vuelvo mañana”. Pero no puedo. Tampoco lo sufro, eh.
26 ¿Ves los partidos de River? Salvo que esté viajando, los miro siempre. Si son importantes, cierro todas las cortinas y trato de que no esté nadie, salvo mis hijos o algún muy amigo. Puteo y me fumo más puchos de lo debido. Si es Alemania-Polonia puedo verlo con cualquiera.
27 Multiple choice. “No dirijo porque: A) No me quiero meter en la locura del fútbol; B) No toleraría que por tres partidos los hinchas me putearan; C) Mi mujer me mata; D) Mis hijos me matan; E) No soy un apasionado del fútbol y puedo vivir sin dirigir“. Ninguna de las anteriores. No dirijo porque no tengo ganas.
28 De 0 a 100, ¿qué probabilidad hay de que algún día seas DT? Hoy, 1 %. Quizás en un año dirijo y me decís que te respondí cualquier cosa. Para mí, el fútbol es una pasión y se mantiene. Tal vez cuando esté con más tiempo, al pedo por decir, me pique el bichito. Y te respondo lo mismo que a Davicce, Pintado y Aguilar cuando me ofrecieron el cargo: hago las cosas cuando las siento. Y hoy no tengo esas ganas. Es más: si me ponen contra la pared y me dicen “Mañana tenés que ser técnico de algo”, contestaría “de juveniles”. Aparte, siempre pensé lo mismo: la influencia del técnico es mínima en lo futbolístico y grande en la conducción del grupo, en amalgamar personalidades fuertes.
29 Antes de retirarte decías que te ibas a tomar un tiempo para ser DT, ¿imaginabas que llegarías a 11 años? Nunca me puse un tiempo. Y como cada vez que un técnico de River tambaleaba, yo aparecía en las encuestas, mi discurso pasó a ser: “No quiero jugar con el afecto de la gente”. No sé si algún día me picará el bichito, no lo sé.
30 ¿Cuántas veces te ofrecieron ser el técnico de River? Cinco o seis, cada vez que hubo problemas. La primera fue cuando jugaba. Le dije a Davicce: “¿Pero estoy jugando tan mal?”. Fue antes de un partido con Boca en Mar del Plata; a Ramón le habían dado el ultimátum, yo venía de operarme del hombro y ganamos 1-0 con gol mío. Entonces, para darle apoyo a Ramón lo llamé para que subiera al podio.
31 ¿La última? Después de Passarella. Todos le decían a Aguilar que no me llame porque no iba a aceptar, pero él se quiso sacar las dudas. “Sólo quiero escucharlo de tu voz”, me dijo.
32 ¿Algún otro club te ofreció ser DT? No, y tampoco lo sería. Sólo me moverían el piso River y Uruguay, si me lo mueven alguna vez. Ojalá que el día que yo quiera ser técnico, River ande mal y pueda serlo.
33 ¿Llegará ese día? No lo sé yo ni Mariela, que es psicóloga. Hasta ahora ni siquiera hubo un “Dejame pensar”, siempre fue un “No” directo. El día que me decida tendría que armar un grupo de trabajo, conseguir un gran PF, que es fundamental. Considerando que razono todo mucho, si hoy te digo que voy a ser técnico, no empezaría mañana, sino el año que viene.
34 Si algún día empezás, ¿es más probable que seas DT o manager? Manager. En River podría aplicar cosas que hoy aplico como empresario. Hay un aspecto social que el club, y no me refiero a esta presidencia sino a las que he vivido, han dejado de lado. River tendría que involucrarse más socialmente, no puede ser que no juegue en el Interior o que una vez por mes un jugador no vaya a visitar las ciudades.
35 ¿Ramón Díaz limpió a Daniel Fonseca en 2002 porque era amigo tuyo? Para mí lo limpió por eso y porque yo lo había recomendado. Me calenté porque actuaron mal. Si Ramón me tiene bronca o no, habría que preguntárselo a él. Vos fijate que él llegó a River y a la larga se fueron Cedrés, Burgos, Hernán Díaz, Astrada, Berti, todos líderes. Con el único que no pudo fue conmigo, porque yo era muy fuerte.
36 ¿Por qué los limpiaba? Es una pregunta para él... Yo te puedo decir lo que traté de hacer en River, porque ya estaba maduro, quizás con 25 años me hubiera peleado. Mi idea era convivir de la mejor manera. Por eso le decía al grupo: “Tratemos de no enquilombarnos, la cosa va bien, no tenemos ningún problema radical con Ramón, convivamos con las pelotudeces y vamo' arriba, si estamos ganando plata, prestigio y campeonatos, ¿para qué complicarnos?”.
37 ¿Cuáles eran las pelotudeces? Que subiera al escenario en una cena después de ganar la Libertadores y agradeciera a todos, menos a los jugadores. Rompe las pelotas, viste, porque el que juega es el jugador. Estábamos en la mesa y nos mirábamos recalientes. Algunos me preguntan por la rivalidad. ¿Qué rivalidad iba a tener yo? Si gritaban “Uruguayo, uruguayo” en la cancha. Después, cuando River fue campeón con Aimar y Saviola pasó lo mismo: fueron al programa de Tinelli a festejar y ni lo nombraron al técnico. Yo no tengo problemas con Ramón ni los quiero tener, pero las cosas como son.
38 ¿No agradeció a los jugadores a propósito o porque se le escapó? Vos te podés olvidar del kinesiólogo, del utilero, pero de los jugadores... Es como que yo gane un premio, suba y me olvide de agradecer a mi mujer y a mis hijos. Me puedo olvidar del perro (risas), ¿pero cómo te vas a olvidar de los tipos que, por más fenómeno que seas como técnico, hacen lo que vos querés que hagan?
39 Después de esa cena perdieron 4-1 con Boca... Pero no porque estuviéramos calientes con Ramón. Estábamos en otra. A mí me sacaron en patrullero de la Bombonera porque perdía mi avión para irme de vacaciones con mi familia. Veníamos de un gran estrés en la Copa y no queríamos saber más nada.
40 ¿La charla técnica con el América la diste vos? No. Le había pedido a Ramón hablar cinco minutos. Sentía que era mi última oportunidad de ganar la Copa y les dije: “Ninguno se imagina cuánto valen estos 90 minutos”. Con 34 años había aprendido a darles valor a las cosas, por ahí con 23 no se lo das. Quería tenerlos con la sangre hirviendo, pero no hablé de táctica. Nunca pude con mi genio, jamás me metí, aunque tuve mil oportunidades para hacerlo. Soy muy amigo de Cedrés, por ejemplo, Ramón lo sacó de River y yo no hice nada. Hoy le pediría disculpas a Gaby porque si yo me paraba, él no se hubiera ido. Muchas veces he pecado hasta de boludo en estas cosas. En la selección tampoco, jamás influí.
61 ¿Te tentaste alguna vez en una charla técnica? Muchas, sobre todo por errores de pronunciación del técnico. No querés que te descubran y te reís más, transpirás, es peor.
62 ¿Pasaste vergüenza alguna vez? En el 6-1 de Dinamarca, Mundial 86. Jamás nos dimos cuenta de que estábamos haciendo un papelón. Tendríamos que habernos cerrado y perder 3-1. Yo meto el 1-2 y salgo corriendo a buscar la pelota, diciendo: “Vamos que empatamos”. Nos comimos un baile y ni nos dimos cuenta. Nunca más me pasó. Es por lo único que les pediría perdón a todos los uruguayos.
63 El rival que mejor te marcó. Karl-Heinz Foster. Me dolían hasta las muelas. Alemán. Implacable.
64 ¿Y alguno mala leche? No hay uno en especial. El chileno Chavarría me dio un patadón en las eliminatorias 98. Hace poco mi hijo me lo mostró en Youtube y estaba el pibe diciendo: “Yo cumplí con mi trabajo de sacar a Francescoli de la cancha”.
65 El mejor jugador que viste. Primero, Diego. Después, más allá del corazón, Zidane.
66 ¿Te quedaste con ganas de jugar en un grande de Italia? Siempre quedan cosas en el tintero. Para mí fueron no jugar en un grande de Europa y no salir campeón del mundo con Uruguay. Igual, no es modestia decir que el fútbol me ha dado mucho más de lo que imaginé, así que tampoco puedo andar pidiendo.
67 ¿Viste alguna vez alguien tan parecido a vos como Diego Milito? La verdad que no (risas), con mis hijos jorobamos con eso. Es parecido de cara y de andar. Un gran jugador. Otro parecido, aunque no tanto, es el Rifle Pandolfi.
68 ¿Vos llevaste a Carlos Bueno a Boca? Yo no me dedico a los jugadores. Hoy me preguntan por Robert Flores y lo vi jugar un solo partido. Ojalá le vaya genial y le agradezco su elogio, pero la mayoría de los uruguayos vienen por Casal. Yo doy una opinión si me preguntan.
69 ¿Por qué fuiste tan duro con Simeone antes de que empezara? No fui duro. Dije que no tenía experiencia para el momento que vivía River. Es inexperiencia probar, a los 15 días de estar en el club, línea de tres en un clásico y estar al borde de comerse ocho goles. Es inexperiencia no cerrar un partido que lo tenías que cerrar contra San Lorenzo, aunque a cualquiera le pueden tocar 10 minutos fatales. Ahí casi se le prende fuego el rancho, si Boca salía campeón de la Libertadores no sé qué pasaba.
70 También dijiste que salidas como la que tuvo él de Estudiantes terminan mal. Si terminó mal... Todos saben que se fue teniendo arreglada la historia con River. Nadie cree lo otro. Después, cuando un jugador declara que el técnico le pidió que se quedara y él se va, es una mancha innecesaria. No lo conozco a Simeone. Puede ser el mejor tipo del mundo o el peor, pero veo eso.
71 ¿Te tapó la boca con el título? Faltaba más. Yo estoy loco de la vida con el campeonato de River. Se lo merece y lo felicito. La verdad es que no tuve maldad en mis declaraciones. Si la hubiera tenido, lo podría haber matado o hasta ir yo a River y proponer un técnico y él seguiría en Estudiantes. Sin embargo, nunca lo hice. Yo tengo una fuerza en River que nunca utilizo ni me interesa utilizar. Y si alguno se enoja conmigo es un boludo. Ahora, si mañana digo “Voy a dirigir a River” y alguien declara que no tengo la experiencia suficiente, no me puedo enojar, porque la verdad es que no la tengo.
72 Simeone contestó que si tus dichos eran sin otras intenciones, no había problema. ¿Qué intención puedo tener? Si en River quería ser técnico, podía haberlo sido antes que él. Y no me la creo tampoco: el día que sea técnico, si pierdo me van a echar. Por ahí me bancan tres partidos más, como se los pueden dar también a Alonso. No hay que creérsela en el fútbol, tampoco. Porque dirigiste un año y medio tampoco sos Rinus Michels, viste. ¿Seguimos?
73 ¿Por qué Uruguay fue sólo a uno de los últimos cuatro mundiales? Uruguay tiene una historia muy pesada. Parece que su único triunfo fue el Mundial del 50. Y no es así, porque ganar tantas Copas América no es una cosa más. Entonces esa presión, la del mayor triunfo en la historia del fútbol, parece que siempre tiene que suceder. Y esas son cosas irrepetibles. Ese peso les juega en contra, los jugadores salen con una presión extra. Si empezás con otro discurso, quizás oprimís menos.
74 ¿El Maracanazo les dejó más perjuicios que gratificaciones? No, tampoco, no va a faltar el boludo que diga que renegamos de eso. Hoy todavía nos enorgullecemos de esos tipos, pero no sirve meter la presión de que si no sos el mejor del mundo, no vale. La garra charrúa. Uruguay no ganó en el Maracaná por la garra, ganó porque jugaba muy bien. Ghiggia, Schiaffino y Julio Pérez la rompían.
75 El emblema es Obdulio yendo a buscar la pelota a su arco... Obdulio fue a buscarla como yo contra Dinamarca. ¡Y nos comimos seis! Si nosotros terminábamos ganándole a Dinamarca, hubieran dicho: ¡Cómo los motivó Enzo! No ganaron por los huevos, ganaron porque jugaron bien de verdad, pero la fantasía perduró en el tiempo.
76 ¿Por qué Paco Casal genera tantos amores y odios? Porque es el empresario más importante de mi país, y lo hizo desde la nada. Se metió con cosas que son una pasión, como el fútbol y el carnaval, y eso genera divisiones. Es un laburante, un tipo que anda por derecha, que no da notas y trata de estar medio escondido. Un buen tipo. Un hombre que ayuda más de lo que la gente cree.
77 Paradójico: un empresario rico con clubes pobres. Es como a nivel general. Argentina es un país rico y vive mucha gente cagada de hambre. El problema es que se manejan mal las cosas. Como en el fútbol. Paco no se levantó un día y dijo: Quiero ser dueño del fútbol uruguayo. No. El fútbol se lo dieron a Paco porque los dirigentes tuvieron la ineptitud de no poder vender los jugadores que generaban.
78 ¿Cómo te llevás con el periodismo uruguayo? Paco, el Tano (por Gutiérrez) y yo hemos tenido mucho lío. Con Paco está peleado a muerte todo el Uruguay. Nos comemos palos pero no hemos retrucado. Yo estuve muy expuesto cuando jugaba y me peleé con 9 de los 10 periodistas más importantes de mi país. Con Da Silveira estoy peleado desde 1985.
79 ¿Te mató con lo de “líder triste”? Una verdadera pelotudez. Salieron personajes del fútbol a decirle “No digas boludeces”. Porque cuando vos decís una boludez ni siquiera te comés un retruco. Lo lamento por él, porque en un punto debe sufrir conmigo. En todo caso, lo muy mal que pude haber hecho yo es jugar al fútbol. Y tan mal no jugué, creo.
80 Un periodista. Nunca tuve una gran relación con ninguno. Te diría Víctor Hugo Morales por un tema del corazón, porque me dejó el apodo y porque me bancó en un momento en que no me bancaba nadie. A fines de 1983 escribió en El Gráfico: “Si Francescoli no triunfa en Argentina, yo de esto no sé nada”. No dijo: para mí Francescoli juega bien, no, se la jugó.

41 Pero siempre existió el halo de que manejabas todo por atrás. Es una fantasía. Tenía relación directa en los temas grupales: a veces le pedía a Ramón o al Tolo concentrar menos o viajar en charter. Ellos me participaban, pero de poner o sacar, no. Si hubiera sido un tipo más meterete quizás me habría ido mejor.
42 Hace poco declaraste que veías a un Ramón más cercano a los jugadores. ¿Seguís pensando lo mismo? Parecía que empezaba a tener un discurso más cercano al jugador... hasta que ganó un campeonato, se distanció y lo venció su propia personalidad. No se la bancó. Ramón dio muestras de ser un muy buen técnico pero disputa demasiado su lugar con los jugadores de más influencia. Entra en la pelea absurda de quién es más importante. Ese es su problema. Por lo que sé, en San Lorenzo entró en una disputa con jugadores que habían empezado a tomar protagonismo. Esto es fútbol; si no, hay que dedicarse al tenis, al golf, viste; pero en el fútbol el mérito es del grupo. Yo amo U2 y Bono canta bien, pero si The Edge no le pone el acorde justo, sonaste. Es un conjunto. Diego fue el más grande de todos, el único que cambiaba un partido por sí solo, pero ya no juega más. Los demás somos todos mortales.
43 Si agarrás un equipo alguna vez, ¿llevás a tus hijos? No. Conozco a los hijos de Ramón, y son divinos, no tienen maldad, pero están muy expuestos.. Si como técnico llevás a tu hijo, tarde o temprano te van a decir que juega porque es tu hijo. La actitud está errada por eso.
44 Además, por ahí un compañero en la ducha quiere putear al DT porque no lo puso y está el hijo. Sí, es bastante incómodo, es feo.
45 ¿Tu hijo Marco sigue en el Cagliari? Sí, tiene 18 años, juega de segunda punta. Anda bien, pero juega con esa mochila de la comparación. Bruno, el más grande, también sabe jugar, pero no tiene la pasión de Marco y estudia abogacía. Le expliqué a Marco que llegar no sólo depende de la técnica sino de que esté bien físicamente, bien de la cabeza y de muchas otras cosas, como no tener al fenómeno de turno adelante. Quiere probar y me parece bárbaro. Ahora vive solo en Italia. Está en la tercera, el año que viene debería definirse la situación.
46 ¿Es verdad que vos te probaste en Peñarol y te bocharon? No. También dijeron que me echaron de River de Uruguay por flaquito. Mentira. Un día me probé en River, quedé, pero falté a la segunda cita porque preferí seguir con mis amigos. Yo iba a un Colegio Salesiano y con el equipo de ahí salimos campeones cinco años seguidos. Con Peñarol pasó lo mismo. Fui a Las Acacias, había 6 mil pibes, toda la tarde mirando, jugué 20 minutos y Mosquera dijo: “Anotá al flaquito”. Había pasado el primer filtro. A la salida, le dije a mi viejo: “No sé si voy a venir, pá, otra vez mirar toda la tarde no quiero”. Y no fui.
47 ¿Por qué sí a Wanderers, entonces? Estaba en mi último año de Colegio y un amigo del barrio, Gustavo Perdomo, jugaba en las inferiores de Wanderers. También jugábamos en la esquina. “El nuestro es un cuadrazo, los agarramos a los de Wanderers y les hacemos cinco”, le dije, bien de barrio. Hicimos un partido, me vieron jugar y me vinieron a hablar Martiarena y Giacoia, dos personas a las que respeto mucho. Me propusieron fichar, y como terminaba el colegio, acepté. Aparte, iba con mi amigo.
48 ¿En inferiores ya te destacabas? Me respetaban. Yo entrenaba en Las Piedras, en las afueras de Montevideo. Una excursión. Iba todos los días con mi bolsito. Ese último año, tenía que reponer materias los sábados y mi viejo me iba a buscar al colegio para llevarme al partido. Más de una vez llegué unos minutos tarde. Wanderers empezaba con diez, hasta eso me respetaba Martiarena. Iba en el micro, bajaba a los pedos, me cambiaba y entraba.
49 ¿Qué fue lo más duro en tu primera etapa en River? Un día prendí la tele y estaba Guillermo Nimo. “¿Cuánto pagó River por Francescoli? -decía- El que tendría que pagar por jugar es él”. En la cancha me gritaban: “Corré, uruguayo, carne de paloma”.
50 Encima, Cubilla no te quería. Me lo dijeron Gesto, el PF, y Maño Ruiz, su ayudante. El nunca me dijo nada, por eso mi bronca. En un momento me propuso: “Si querés, tenés la ocho”. Me la banqué. A mí no me iba el tema de los números, mientras no me diera una letra, no había problemas. Y me rompí el culo, mirá que para jugar de ocho tenía que subir, bajar, tirarme a los pies. Y me fue bien, salí goleador.
51 Te vino a buscar el América de Cali. Como no quería ir, pedí una fortuna “y en Montevideo, antes de subir al avión”. Yo quería triunfar en River, me lo había metido en la cabeza.
52 Una decisión te puede cambiar la vida. Si te ibas no había segunda etapa en River ni idolatría ni nada. La vida es así. Una pequeña decisión puede terminar siendo la gran decisión de tu vida. A veces uno decide con el corazón. Eso hice yo en 1984.
53 ¿Quién fue el gran responsable de que llegaras a River? Todos se ponen el broche, ¿no? Me han contado 20 historias, no sé, yo diría que fue Aragón Cabrera, que puso las 370 lucas y me compró.
54 ¿Y quiénes no querían que volvieras en 1994? Varios, pero no sé los nombres. Me lo contó Paco un tiempo después: “Estuvieron tres meses dando vueltas para traerte, al principio no querían”.
55 ¿Siempre fuiste de tirar chilenas o probaste contra Polonia? Un tiempo antes había hecho una sin pararla, como la de Crespo en la Copa del 96, contra Huracán y dio en el palo. También tenía hechos varios goles de tijera. Siempre me encantó hacer piruetas. Yo me quedaba a probar cosas después de hora. Antes se usaba más, ahora se van rajando. Se lo traté de inculcar a los más jóvenes en mi última etapa. ¿Cómo puede ser que si Maradona, el número 1, entrenaba los tiros libres, no lo hagamos nosotros? El ejemplo actual es Riquelme. Tuvo problemas en el Villarreal y entonces se quedaba pateando y pateando. Llegó acá y clavaba todos los tiros libres en los tornillos. Después fue jugando más, ya no tuvo tanto tiempo para practicar y le costó más meterla.
56 ¿Esa noche, con Polonia venías pensando en tirar la chilena? Son esos días en que te salen todas. Me lo dijo clarito Pedernera. En mi primer año yo comía mucho en la confitería del club con el Gringo Zuttión. Y casi siempre estaba Adolfo, un divino. Me preguntaba cómo andaba, yo le contestaba que al otro día iba a meter un gol. El me ponía una mano al hombro y me decía: “Mire, le quería comentar algo, así duerme tranquilo: uno no juega bien cuando quiere, sino cuando puede o lo dejan. Cuando puede porque tiene un buen día y cuando lo dejan porque el otro es peor que usted”. ¡Cuánta razón! Hay días que te salen todas y otros en que la pelota te pasa por debajo del pie.
57 Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol. Los puntos más altos, la Libertadores con River y la Copa América 95 en mi país. En la Libertadores, el día que perdimos 2-1 con el Cristal en Perú, entré al vestuario y le dije a Cedrés: “Gaby, vamos a ganar la Copa. Si después del baile que nos dieron, la sacamos tan barata, es porque las cosas están de nuestro lado“. Y el punto más bajo fue en el Maracaná, cuando nos eliminaron del Mundial 94. Venía de sufrir dos años de lucha con Cubilla y medio Uruguay. “Sáquenle el pasaporte, vendepatria”, me decían. Por eso me desplomé en un rincón del Maracaná a llorar.
58 ¿Por qué no hicieron nada contra la Juventus en el 96? Acá aplastábamos a todos y quizás fuimos confiados pensando que allá sería igual. Nos superaron por todos lados: si el PT terminaba 0-3, era justo. Si volviera a jugar ese partido, tomaría más precauciones.
59 Un gol. El de tiro libre a Brasil en la final de la Copa América 83, a Leao. El de chilena por la espectacularidad y el de Talleres en el octavo minuto de descuento, en 1994.
60 El mejor y el peor técnico. El mejor fue Artur Jorge. Lo tuve en Racing, fue campeón de Europa con el Porto. Tuve una gran relación con el Bambino y con Tabárez. Y el peor fue un polaco del Racing, no me acuerdo el nombre.

81 Una comida. Me gusta la pasta, el pastel de carne y la parrilla. En Uruguay soy fanático de los panchos de La Pasiva y de los Massini, un postre espectacular.
82 ¿Hábitos? Juego al golf y miro mucha tele. Hay películas que vi 63 veces; miro a Tinelli, que le puso el mango a esta historia, veo Socias con mi mujer, y RSM todas las noches.
83 ¿Cuándo empezaste a fumar? A los 16, al terminar el secundario, cuando empezás a hacer la espera con las minitas en los bailes.
84 Se decía que la habitación Enzo-Cedrés en River parecía Londres. Sí, sí (risas), pero Gaby fumaba más que yo. Yo siempre fumé 4 o 5 puchos por día.
85 ¿Fumabas a escondidas de los técnicos? Aun los que no querían que fumara sabían que fumaba. Ahora, Bruno empezó y la quería disimular. Le dije: “¿Me querés copiar a mí? ¿Porque comés un chicle creés que no se nota?”.
86 ¿Por qué siempre jugabas masticando chicle? De chico me di cuenta de que con el chicle tenía más saliva y no me se secaba la boca. Se me hizo tal hábito que si no lo tenía, entraba mal a jugar. Le hacía una seña a Pichi, el utilero, chocando los dientes y él se acercaba con el chicle ya listo en la mano.
87 Sin chicle no había chilenas ni goles ni títulos. Mejor que hubiera chicle... En River sabían del quilombo que tenía y nunca faltaban.
88 ¿En qué cosas sos bueno y en qué un desastre en la vida cotidiana? Una vez me puse a desarmar un teléfono. Hice un desastre. Y en mi casa me cargan con eso. Soy bueno cocinando. No lo hago seguido, pero le pongo garra, soy meticuloso, corto todo chiquito, prolijo, coloco todo en su lugar.
89 ¿Qué significó tu viejo en tu vida? Si uno tiene una buena relación con su viejo, te marca muchas cosas. Si hoy mantengo ciertos principios, son los valores que me pasaron él y mi vieja, no los emboqué por ahí. Falleció por un tumor en el colon. Tuve la suerte, porque yo ya no jugaba, de viajar mucho con él. Con Tenfield hacíamos el soporte de la Selección y me lo llevaba, pude compartir muchas cosas. Antes había más distancia con el padre, ahora con mis hijos no te digo que soy un amigo, pero se da mucho el ida y vuelta. Muchas cosas de sexo y de bandidaje las aprendí en el barrio con mis amigos. Yo, con mis hijos, las hablo.
90 Cuando lo llamás a Aguilar para manguearle entradas a los recitales, ¿no se ilusiona con que lo llamás porque querés ser DT? No, no, si lo tengo muerto con eso. Lo llamé para U2, Soda Stéreo y algún otro, y siempre me tira algún chiste.
91 ¿Cómo manejarías un caso como el de Ortega siendo DT? Con esfuerzo, voluntad y mucha comprensión en el día a día. En el tema puntual del final del torneo, le hubiera dicho: “Ariel, no estás en condiciones, pero como no nos jugamos nada, por lo que vos significás y sos, y por lo que quiero que sigas significando y siendo, te voy a poner 20 minutos y después te vas para tu casa”. Ahí se terminaba el tema.
92 Pero Simeone quedaba mal parado ante el grupo. En un tema como el de Ariel, creo que el grupo lo entiende. Si me decís que Ariel es mal pibe, puede ser, pero no es el caso. Entiendo que si todos los días tenés preferencias es difícil de manejar. También era distinto si River se jugaba algo con Banfield, pero ese partido le importaba un bledo a cualquiera. Y a River le podría haber costado muy caro, ¿eh? Ariel no se fue porque le tiene mucho cariño a River. Yo hablo con Ariel. No todos los días, pero hablo seguido. No se fue pero pegó en el palo. Y si se hubiera ido, se les habría complicado a Aguilar, al técnico y a todos.
93 Simeone estuvo bien en aceptarlo después de las barbaridades que dijo. Por supuesto. Por eso te hablaba de la inexperiencia.
94 En River sos ídolo, ¿en Uruguay? Yo qué sé (piensa)... sí, la gente en la calle me hace sentir que soy un ídolo. Me quiere, me estima. El uruguayo es menos extrovertido, no te grita “Eh, mostro”, pero me da afecto. Algunos dicen “En Uruguay no ganó nada”, pero gané tres Copas América de cuatro que jugué. También un juvenil. Tan mal no está. Ahora, claro, campeón del mundo no fui.
95 ¿Por qué no jugaste el Preliminar de River-Olimpo? River iba a salir campeón y no quería caer como Figuretti. Me encanta que me griten “Uruguayo”, pero yo ya jugué. Sé que seré parte grande de la historia de River y es algo que nunca hubiera imaginado, pero ya fue.
96 ¿Seguís pensando que Passarella te traicionó? Tal vez la palabra era otra, y me falló. El tendría que decirnos que se iba, quizás lo arreglábamos, porque llevar un técnico argentino a Uruguay por primera vez no era una pelotudez. Después todos lo invitaban a tomar mate pero los primeros días había que fumársela. Y la tuvimos que fumar el Tano, Paco y yo. Ya lo hablé con Daniel y no hay problemas.
97 ¿Quién es el mejor jugador del mundo hoy? Carlos Tevez. Me encanta. Es completísimo: controla, mete goles, hace jugar, labura para el equipo y tiene ángel. No lo conozco, pero por lo que sé es un loco que llegó a Inglaterra y se dio cuenta de que había que laburar. Las cosas no vienen de arriba. Me alegra por él.
98 ¿Cómo es tener una esposa psicóloga? Bárbaro. Por ella. Igual, no trae la profesión a casa, no está analizando cada cosa que digo.
99 ¿En tu casa alguna vez te sacaron amarilla? No. Tengo quilombos, como en toda pareja, pero nunca he estado en off side. O nunca me agarraron en off side, esa es mejor (risas).
100 ¿Mariela te pide que no vuelvas al fútbol? No. Es más: mi hijo Bruno, muy fana de River, va a la cancha, y cuando el equipo anda mal, me pincha: “Che, ¿y vos no vas a hacer nada por River?”
NOTA EXTRAIDA DE LA SECCION 100 X 100 DE LA REVISTA EL GRÁFICO
RECOPILACION ;FLAVIO VELAZCO

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